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Astronomía

Un visitante de los confines del Sistema Solar

Durante estos meses podemos disfrutar de uno de esos espectáculos que, de tanto en tanto, tiene a bien ofrecernos la Naturaleza: un cometa desplegando su brillante cola sobre el cielo nocturno. Este cometa, llamado Pan-STARRS por el sistema de telescopios hawaianos de igual nombre que lo descubrió, es un cometa no periódico, es decir, su velocidad es tan alta que pasará por nuestro Sistema Solar para no volver; ni la fuerte atracción gravitatoria del Sol podrá detenerlo. Una velocidad tan alta indica que probablemente su procedencia sea la Nube de Oort, ese lejano colectivo de rocas de hielo y polvo que, como una gran nube esférica, rodea nuestro Sol y que marca los lindes más extremos del Sistema Solar.

El cometa Pan-STARRS ha sorprendido por lo abierta que es su cola, prácticamente un abanico de 90º. Estos días lo podemos ver cerca del horizonte a la puesta de sol, hacia el noroeste, junto a la constelación de Andrómeda. Aunque actualmente es bastante brillante (magnitud 0.5, más que cualquiera de las estrellas de la Osa Mayor), para poder apreciar bien el cometa es conveniente la ayuda de unos prismáticos.

Pero para ver su estructura interior es preciso el uso de telescopios. Vicent Peris, astrofotógrafo del Observatorio Astronómico de la Universidad de Valencia, usando el telescopio reflector de 50 cm situado en las instalaciones que el Observatorio tiene en la localidad de Aras de los Olmos (uno de los rincones más oscuros de la Comunitat Valenciana), consiguió obtener la siguiente imagen, en la que se muestra la estructura de la cola y el núcleo del cometa.

Imagen telescópica del cometa Pan-STARRS mostrando la estructura de su cola. Créditos: Vicent Peris, Inma Ruiz, OAUV.

Imagen telescópica del cometa Pan-STARRS mostrando la estructura de su cola. Créditos: Vicent Peris, Inma Ruiz, OAUV.

Al calentar el Sol el cometa, el hielo que lo forma (principalmente hielo de agua, pero también de dióxido y monóxido de carbono, metano y amoniaco) pasa a convertirse en gas que sale en todas direcciones, desprendiendo al mismo tiempo parte del polvo que tiene atrapado. Pero este gas y polvo al alejarse del cometa se encuentra con la presión producida por la radiación y viento solar. En la imagen, el Sol está situado hacia abajo; la presión de la radiación solar (que va hacia arriba) comprime la parte inferior del gas expulsado y lo envía hacia arriba, produciendo la cola del cometa. Esa misma radiación solar ilumina el gas y es por eso que lo podemos ver. Por su parte, el núcleo del cometa que todavía sigue congelado, bloquea parte de la luz del Sol y proyecta su sombra sobre el polvo, hacia arriba.

El viento solar (partículas con carga eléctrica, expulsadas violentamente por el Sol, como protones o electrones) también arrastra parte del polvo; aunque como el viento solar tiene carga eléctrica, el propio campo magnético del Sol las desvía del “camino recto” y llegan al cometa formando un marcado ángulo con la luz solar. En este caso, el viento solar llega por la derecha de la imagen y arrastra el polvo hacia la izquierda, produciendo la abierta cola en forma de abanico que caracteriza al cometa Pan-STARRS. En la mayoría de los casos, esto suele producir cometas con dos colas (llamadas respectivamente cola iónica y cola de polvo), pero en la situación de Pan-STARRS el viento solar está llegando “racheado”, y ambas colas se mezclan en una única cola ancha.

Cometa Pan-STARRS a la puesta de sol. Imagen tomada desde el Observatorio Astronómico de la Universidad de Valencia. Créditos: Vicent Peris, Inma Ruiz, OAUV.

Cometa Pan-STARRS a la puesta de sol. Imagen tomada desde el Observatorio Astronómico de la Universidad de Valencia. Créditos: Vicent Peris, Inma Ruiz, OAUV.

El brillo del cometa Pan-STARRS está comenzando a debilitarse y pronto dejará de ser visible a simple vista. Nunca más volveremos a verlo, pues se perderá en el espacio para no regresar. Pero ello no debe entristecernos. Conforme unos cometas se van, otros vienen, y a finales de este año, en noviembre, se espera la llegada de otro cometa, llamado ISON y descubierto por astrónomos rusos el año pasado. De ser correctas las previsiones, ISON podría llegar a brillar tanto como la Luna llena.

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Foto de portada: Vicente Peris – www.astrofoto.es


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