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Entrevistas, Física

Entrevista a Vicente Caselles


«El alarmismo sobre el cambio climático no es malo; si no exageras no te hacen ni caso»

Caselles

Una de las aplicaciones científicas que con mejores resultados incorpora las nuevas tecnologías es la Teledetección, una técnica con la que se obtienen datos de la superficie terrestre desde sensores instalados en satélites. La desertización y el deshielo, así como el control de los incendios forestales o de los recursos hídricos en los regadíos son algunos de los aspectos que aborda la Teledetección, un método del que es pionero Vicente Caselles (Gata de Gorgos, 1957), catedrático de Física de la Tierra y Termodinámica de la Universitat de València. Caselles dirige el Grupo de Teledetección Térmica, uno de los equipos de investigación incluidos en el Programa Prometeo de la Generalitat, que se sitúa en primer lugar en su campo entre 50 universidades europeas, según la revista especializada IEEE Geoscience and Remote Sensing Magazine.

PREGUNTA. ¿Qué aspectos de la teledetección abarca la investigación de excelencia Prometeo que realiza su equipo?
RESPUESTA. Nuestro trabajo se basa en el estudio mediante Teledetección de distintas cuestiones relacionadas con el cambio climático. En el proyecto que desarrollamos realizamos unas catorce investigaciones, entre ellas cómo determinar la calidad de las aguas continentales o el control de los recursos hídricos. También revisamos los modelos para la prevención de incendios, medimos tanto la temperatura marina como la de la superficie terrestre y seguimos investigando sobre la Albufera y sobre las centrales nucleares.

P. ¿De qué modo influye la teledetección en los estudios sobre el cambio climático?
R. Desde el punto de vista meteorológico se está midiendo la temperatura del aire, pero físicamente eso no tiene ningún sentido, porque  si yo pongo un termómetro en el suelo de un recinto o lo pongo en el techo, la temperatura es totalmente distinta. En cambio, la medida de la temperatura con un radiómetro mediante un satélite sí la tiene. El problema es que solo hay medidas meteorológicas en los países ricos y no se puede extrapolar lo que ocurre a 45 grados de latitud con lo que sucede en los polos, o en el Ecuador. Ahí no hay estaciones porque carecen de recursos económicos. En cambio, un satélite mide igual en un sitio que en el otro.

P. Por tanto, ¿los resultados obtenidos son distintos?
R. Claro que sí, porque la ventaja de la teledetección es que ofrece una visión global y esta nos indica que la temperatura media de la Tierra no ha cambiado. Los resultados que obtenemos de las imágenes del satélite no coinciden con las afirmaciones que realiza el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que se basan en los datos de la temperatura del aire. Lo que vemos en las imágenes que nos envían los satélites es que la temperatura de la superficie de la Tierra va aumentando en unos sitios y disminuyendo en otros. Eso sigue siendo así y, por tanto, es un mensaje tranquilizador. El problema sería que aumentara la temperatura en toda la Tierra, porque entonces no habría solución.

P. Se achaca al cambio climático el que los polos se estén derritiendo…
R. Pero es que los polos no se están derritiendo.

P. Su afirmación choca con las imágenes de las televisiones que periódicamente nos muestran cómo se derrumban bloques inmensos de hielo…
R. Son imágenes tomadas en verano, época en la que los bloques de hielo se van derritiendo y disminuye su tamaño, pero no te enseñan nunca las del invierno, en la que los bloques se enfrían y vuelven a recuperar el volumen perdido. Intentan asustarnos porque nos enseñan un trocito del problema, no nos dan la verdad completa.

Teledeteccion

P ¿Considera injustificadas las alarmas de las organizaciones cuando advierten que está cambiando el clima y que vamos hacia una catástrofe si no se toman medidas?
R. El alarmismo puede ser bueno, no tiene porqué ser malo, porque si no exageras no te hacen caso. Y ni así. Digamos que desde el punto de vista científico, y yo trato de ser científico, tengo que contar la verdad. Ya pasó con el agujero de ozono, con el que nos asustaron una temporada. Descarté la interpretación periodística y busqué el artículo original en la publicación científica.

P. ¿Y qué descubrió?
R. Que el agujero de ozono no existía. En el estudio científico se mostraba cómo el agujero de ozono crecía y crecía para luego empezar a disminuir. En cambio, la versión periodística mostraba la imagen de dos años distintos, una con un tamaño más pequeño y otra con un tamaño mayor. Y te asustan. Pero en climatología no hay nada que sea lineal. En cuarenta años de profesión todo lo que he estudiado tiene una forma sinusoidal, unas veces crece y otras disminuye, pero si te hago ver solo un trocito de una función trigonométrica seno, te obligo a verla lineal. Si me interesa que disminuya, te enseño una parte y si me interesa mostrarte que crece te muestro otra. Cuando explico a mis alumnos el cambio climático soy responsable y les enseño lo que ha ocurrido en los últimos quinientos años, no solo en veinticinco.

P. ¿A lo largo de esos quinientos años hay estabilidad?
R. Aún no estamos ni en el año más frío ni en el más caliente de la historia desde aquella época en la que los frailes empezaron a realizar mediciones en los conventos. No estamos ahora en una etapa ni fría ni caliente.

P. Sin embargo, hay informes que advierten que se está acelerando la subida del nivel del agua en el Mediterráneo…
R. ¿Con qué margen de error se realizan esos informes? No lo dicen. ¿Cómo con un aparato que tiene un error de un metro puedes medir milímetros? Envían una señal desde 700 km. de altura con un altímetro, que es un radar como el que usa Tráfico para poner las multas, recogen la señal rebotada y por el desfase miden el nivel del agua, pero nadie te dice que desde 700 km. de altura mides con un error de un metro. Si el error es un metro no puedes ver milímetros. Los datos los introducen en un programa climático y éste lo multiplica por cien años, por ejemplo. Y entonces lo que eran tres milímetros pasan a ser cuatro metros y cuanto más lejos vayan más grande será la desviación, pero siguen sin dar el error porque un metro cien años más tarde se convertirá en cien metros.

P. La Albufera es un claro ejemplo de degradación por la intervención del hombre. Se asegura que su agua está cada vez más contaminada
R. No, es justo al revés. Los niveles de contaminación cuando yo empecé a investigar la Albufera  hace ya 40 años eran de 400 mg por litro. Y ahora se ha reducido cuatro veces y son del orden de 100.  Otra cosa es que los técnicos de la Conselleria sigan usando aparatos obsoletos que solo cuentan las partículas de clorofila de las acequias y que ofrecen unos resultados que no tienen ninguna correlación con el resto del lago.

P. Su equipo creó en 2010 un sistema de teledetección que permitiría ahorrar el 50% del agua de regadío mundial y por el que fue premiado por la Organización Meteorológica Mundial. Cuatro años después, ¿seguimos malgastando la mitad del agua?
R. Nadie ha aplicado nuestro sistema. Nos dieron el premio pero no ha salido nadie que quiera que lo ayudemos.

P. ¿A qué lo achaca, a la desidia o al desinterés?
R. Uno puede ganar el premio Nobel si es muy longevo, pero normalmente los científicos se mueren antes de que se comprenda su trabajo y el mío es muy productivo económicamente. La construcción de un satélite para teledetección, y yo he participado en todos los que hasta ahora se han hecho en España, da una rentabilidad de cien dólares por cada uno invertido. Eso no lo ofrece ningún negocio y, sin embargo, le propones a una empresa invertir y no se atreve, porque no tiene la seguridad que tengo yo en los resultados.

P. Usted fue el primer investigador español que en 1983 presentó una tesis sobre Teledetección en la que estudiaba el primer satélite que construía la NASA para medir la temperatura de la superficie terrestre. ¿Qué le llevó a investigar en ese campo?
R. Al poco de llegar a este departamento de la Facultad recibimos una carta de la NASA. Aún medíamos la temperatura con termómetros. Como aún no tenía tema para la tesis, mi jefe me entregó la carta y me dijo: “Los americanos quieren medir la temperatura con un satélite y eso no es posible, pero vaya a esta reunión, por si acaso”. Fui a Madrid  y me fui introduciendo en esta especialidad. Tenía veinte años. Casi cuatro década después soy el único que queda en activo de lo que se llama la “generación cero” de la Teledetección. Todos los que empezamos juntos están jubilados menos yo, pero la esperanza que nos queda a los científicos es que algún día nos comprenda alguien. Es cuestión de tiempo.


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One Response to «El alarmismo sobre el cambio climático no es malo; si no exageras no te hacen ni caso»

  1. Marta López 27 enero, 2015 at 10:33 #

    No puedo creer que el entrevistado sea catedrático de la Universitat de València. Es un negacionista del cambio climático. Es alucinante el contenido de la entrevista. Está en contra del IPCC y de todo lo que los científicos del mundo ponen de manifiesto cada día. Ahora resulta que no se derriten los polos ni existe el agujero de ozono, esta web parece un panfleto. Y lo de ahorra el 50% del agua mundial ya es de traca. En fin os habeis lucido tanto el entrevistado como el entrevistador.

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