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Entrevistas


SHARON WEINBERGER


“Los fracasos de DARPA son los errores que no dejaron una base de buena investigación”


ENGLISH VERSION: “DARPA’S failures are the ones that did not leave a foundation of good research”


La periodista estadounidense Sharon Weinberger (San Francisco, 1972) es una de las mayores expertas en ciencia y seguridad nacional de su país. A finales del abril visitó Valencia invitada por la Institució Alfons el Magnànim para presentar su último libro, The Imagineers of  War, sobre la historia de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa, conocida por su acrónimo en inglés DARPA, cuyo acto de presentación se celebró en el MUVIM, de la mano de Vicent J. Martínez, catedrático de Astronomía y Astrofísica de la Universitat de Valencia y director de Conec; Carlos Peña, investigador del Instituto de Biología Integrativa y de Sistemas; y Raúl Jiménez, profesor de investigación en la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA).

Fundado en 1958, este organismo del Pentágono fue creado por la Administración de Eisenhower como respuesta tecnológica al desafío del lanzamiento del satélite soviético Sputnik. Algunas de sus iniciativas han cambiado el mundo como el proyecto ARPANET. Otras acabaron en fracasos estrepitosos como la Guerra de Vietnam. Pero a DARPA se debe desde la gestación de los primeros nodos de Internet a los coches autónomos y los drones armados. Por lo que no debe sorprender a nadie que Weinberger haga un balance positivo de la historia de la agencia, que hoy, según sostiene esta periodista, anda falta de grandes objetivos.

P. Por sus fracasos y apuestas extravagantes, ¿DARPA merece ser calificada como “la ciencia loca del Departamento de Defensa” en Estados Unidos?
R. 
Estoy en desacuerdo con ese calificativo. No creo que ayude a pensar sobre lo que es DARPA, ya que no está para hacer ciencia loca, sino ser el bastión de la razón científica para intentar ideas atrevidas en tecnología. Es una forma abreviada de decirlo, pero es la forma habitual de ver la agencia, y de alguna manera es contraproducente, porque podría significar que DARPA ha dedicado su tiempo a una ciencia descabellada.
La cuestión, que ha generado mucha tensión, es si DARPA es una agencia nacional de seguridad que hace ciencia o una agencia científica que se dedica a la seguridad nacional. ¿Cuál debería de ser el foco? Uno de los científicos mencionados en mi libro es Nicholas Christofilos, un “favorito” de DARPA implicado en el proyecto Seesaw consistente en un haz de partículas para bombardear, una especie de arma nuclear espacial. Supongo que se le puede llamar un científico loco, pero todos los directores de DARPA que le financiaron afirmaron: “Sabíamos que nunca funcionaría, pero era una ciencia maravillosa”. En los inicios de los años ochenta, Ronald Reagan dijo que intentarían hacerlo funcionar. Era solo una especie de idea, pero quisieron construir basándose en ella un escudo antimisiles basado en el espacio para proteger contra los ataques nucleares soviéticos, conocido como el proyecto Star Wars. Los investigadores se quedaron estupefactos. Pero es un ejemplo de cómo se requiere, para una ambiciosa idea, tecnología que no es accesible durante décadas y en la que debería de invertirse.

“Si quieren que DARPA sea una agencia importante, tienen que darles objetivos importantes para lograr, y no creo que tengan eso en los últimos años”

P. ¿Por qué ARPANET, que puso las bases de Internet, representa para usted el éxito más importante de la historia de DARPA?
R. Fue lo que dio reputación a la agencia. Hubo muchos proyectos implicados, obtuvieron crédito y muchas personas participaron. Otras agencias estuvieron implicadas, pero realmente fue una creación de DARPA, ella lideró el gran trabajo y los fondos, y lo pusieron en marcha. En términos de tecnología que cambió el mundo, no hay mejor ejemplo que Internet. Fue la primera vez que DARPA consiguió tener su propio crédito y también es el ejemplo del trabajo más grande de DARPA que ha cambiado el mundo. Y es irónico que fue una pequeña parte de lo que estaba haciendo la agencia, no fue tan grande como otros programas lo fueron. Es el mejor ejemplo por el que la agencia tuvo éxito.

P. Los proyecto de DARPA alimentan un buen número de listados en la prensa sobre las ideas más locas y espantosas de la agencia. ¿Lo ve como una trivialización de la ciencia militar?
R. Es una buena forma de decirlo. La gente siempre me pregunta por los éxitos y los fracasos de la agencia, pero DARPA es mucho más compleja. Tomemos un ejemplo. En los años ochenta, DARPA fundó la Iniciativa de la Computación Estratégica, que supuso miles de millones de dólares de inversión para crear inteligencia artificial, y se puede incluir perfectamente con el resto de los fracasos de la agencia. Se hizo mucha publicidad y hubo un poco de controversia, pero nunca llegaron a crear inteligencia artificial, todas las tecnologías que probaron fracasaron. La mayor parte de programas y empresas que la apoyaron quebraron. Pero se acepta que este fracaso llevó a las bases de buena parte de los grandes avances de la ciencia de la computación  en inteligencia artificial. Pero fue un medio que costó muchos dólares y fracasó. A veces cuesta tiempo para llamarlo éxito o fracaso,.
Otro ejemplo en el trabajo con drones. DARPA creó el predecesor del drone Predator asociado a las guerras de Irak y Afganistán llamado Amber. Y voló, pero la empresa que ayudó a construirlo quebró. Pocos años después, otra empresa compró la firma en bancarrota y la CIA adquirió el Predator. Para mí, los fracasos lo son realmente si no aportan las bases para la buena investigación. El fracaso está cuando el proyecto no se convierte en el medio para producir buena ciencia.

P. Otro fracaso muy conocido de DARPA fue el Avión Aeroespacial Nacional.
R. Era un avión espacial de una sola etapa que básicamente despegaba de una pista de aterrizaje, todo el camino hasta la órbita, en lugar de ser lanzado por un cohete, y llegaba al espacio donde podía ser cualquier cosa –un avión espía, una bomba espacial–, y reentraba en la atmósfera y aterrizaba de nuevo como un avión. Era lo que Reagan llamó el Oriente Express, una línea de pasajeros civil que tardaría solo dos horas entre Washington y Tokio. La tecnología todavía no estaba lo suficientemente preparada para lograrlo. El coste de este complejo programa había alcanzado los miles de millones de dólares, y fue cancelado y se añadió a la lista de los fracasos. Fue un vasto programa de investigación increíblemente costoso. Quizá había mejores maneras de avanzar la investigación, pero el avión supersónico se debe, de alguna manera, al trabajo de DARPA.

P. Ese fracaso fue probablemente el más de caro de DARPA. ¿Se sabe cuánto cuesta cada proyecto?
R. Podemos saber su presupuesto anual general, pero suele ser difícil saberlo en concreto en los programas individuales para calcularlo. A veces está claro y otras no, y a veces los fondos son para programas clasificados. De modo que hay que contactarles para los detalles.

P. ¿Cuál es la opinión pública sobre la actividad de DARPA en Estados Unidos?
R. Tengo la impresión de que es positiva. Por supuesto, hay gente que se opone a cualquier trabajo militar, y hay gente que se opone a la investigación militar. Toda esa gente representa la oposición a DARPA, pero creo que, en general, en el público americano es un ejemplo positivo, DARPA disfruta ahora de una buena reputación.

P. ¿Es importante que se conozcan los orígenes militares de la tecnología actual?
R. Creo que sí. Si se observa el debate actual en Estados Unidos, una de las cosas por las que la Marcha por la Ciencia ha protestado se refiere a los recortes en la financiación pública de la ciencia. Es importante que haya gente que abogue por la ciencia y los fondos. Si el presupuesto militar aumenta, probablemente lo hará la investigación militar, como durante la Guerra Fría, cuando hubo un cambio en la financiación de las instituciones militares. Si es bueno o malo, depende de cómo se vea la implicación del Ejército en la ciencia y la tecnología. Es cierto que ARPANET, producto del interés, la ciencia y los objetivos militares, es una cosa buena, pero si se ven otras áreas es distinto. Si hablamos de los recortes en la financiación de la ciencia, nada es bueno o malo, sino que tenemos que tratar de entender las implicaciones del cambio. Es un poco ingenuo y simplista decir “Oh, no, el gobierno recorta la financiación”. Se sabe que lo están cambiando. El gobierno siempre ha financiado la ciencia y siempre ha tenido objetivos de seguridad nacional. La cuestión es cómo de anchos o estrechos son los objetivos. Este es un debate diferente.

P. Algunos institutos de investigación en España se niegan a colaborar con DARPA argumentando que no son necesarios los objetivos militares para los avances científicos y el caso de DARPA engaña a la gente, porque lo mismo podría hacerse con fines civiles. ¿Es la investigación militar un mal necesario?
R. Depende de dónde estés. Los países tienen ejércitos para proteger sus intereses nacionales. Aquí entra la cuestión de si es un mal necesario. Debemos atender a las implicaciones que tiene. Hay beneficios teniendo financiación militar en ciencia, pero también enormes inconvenientes como describo en el libro. Por ejemplo, DARPA se embarcó en los experimentos científicos que fueron increíblemente dañinos para en los tiempos de guerra. Uno de ellos fue la introducción de los experimentos de la exfoliación en Vietnam. Es un ejemplo de ciencia aplicada en la que DARPA participó.

P. En su libro, el hecho más importante de la historia de DARPA fue la Guerra de Vietnam.
R. Lo más importante para mí es cómo malinterpretamos las lecciones de las guerras pasadas. Me interesaba la Guerra de Vietnam en parte a causa de la historia fuertemente clasificada. Descubrir algo que ha estado en secreto era muy interesante, pero también es muy importante hoy porque gran parte del trabajo que DARPA creó en la contrainsurgencia, descubierta entre 2005 y 2008 por el Ejército de EE. UU., que empezó a leer aquellos hechos que no sabían que fueron creados por DARPA en los años sesenta, que usaron como plan a aplicar en las guerras de Irak y Afganistán. Es increíble. Si eliges lo que crees que es exitoso sin entender los fracasos de los contactos de donde vino, es un desastre. Y lo más importante para mí es que el programa original de contrainsurgencia para DARPA trató de encontrar la manera de evitar de movilizar tropas estadounidenses en países extranjeros, pero en los años 2000 el programa de DARPA fue completamente socavado. La comprensión de la historia es realmente importante, y por eso son importantes para mí las lecciones de la historia como una comprensión moderna de lo que está pasando. Aprendemos que podemos hacer todo lo que queremos y gastar dinero, tecnología y tropas, pero no podemos arreglar los problemas de otros países sin instituciones gubernamentales mejores y estables.

P. A pesar de las críticas, el Proyecto AGILE ha sobrevivido bajo diferentes nombres.
R. El proyecto AGILE fue un nombre general para el trabajo de DARPA en el sudeste asiático, en Vietnam y en Tailandia, y se extendió como un programa global de contrainsurgencia. Realmente lo vieron como un experimento científico global que podría identificar las raíces de la insurgencia y luego aplicar soluciones tecnológicas desde diferentes estudios sociales (antropología, economía, ciencia política …). Y fracasó. La mejor explicación que tengo de por qué fue un fracaso fue de un ex director de DARPA. Dijo que con AGILE, DARPA trató de enfocar el análisis de un sistema para el problema de un país, mirando todas las partes y cómo estaban encajadas. Y la única institución que puede aplicar eso dentro de un país es el mismo gobierno, no un gobierno exterior. Si el gobierno mismo es corrupto en un largo período, no hay nada que el gobierno de los EE.UU. pueda hacer al respecto. Cinco décadas después, los problemas en Afganistán e Irak fueron sobre la contrainsurgencia por involucrarse el Ejército estadounidense.

“DARPA está disfrutando de una especie de edad de oro sin grandes escándalos o grandes fracasos en estos momentos”

Pero AGILE en sí mismo es un programa que fue lanzado al final de la guerra de Vietnam, administrado por primera vez por la Oficina de Investigación de Defensa en el Extranjero, dedicada al análisis de las fortalezas y debilidades de la organización y la gestión del gobierno estadounidense en la contrainsurgencia. El Congreso se volvió muy crítico con DARPA. La Oficina de Investigación de Defensa en el Extranjero era muy impopular. Cambiaron el nombre de la oficina por el de Oficina de Tecnología Táctica, que no tenía nada que ver con Vietnam, y que todavía existe y ahora es la más grande dentro de la agencia. Muchas de las tecnologías que están asociadas con DARPA como los aviones no tripulados, las armas de precisión o los aviones furtivos salieron de los errores de  la investigación de Vietnam y de AGILE. Y eso es lo que más se olvida. DARPA creó estas sorprendentes tecnologías pero estaban directamente relacionadas con la guerra. La forma de nuestras guerras hoy en día se debe en gran parte al trabajo de DARPA. Si seguimos las guerras hoy en día, eso es posible por aquella guerra sin éxito de DARPA. Los drones son una tecnología increíble y exitosa, pero tienen éxito a raíz de la guerra, y esa es una cuestión distinta. Lo que interesa de AGILE es que, aunque no tuvo éxito, trabajó sobre cómo resolver las guerras, algo que DARPA no hace hoy. AGILE fue un glorioso fracaso, pero también es importante que se entienda por fracaso glorioso que intentó algo tan sorprendente como Star Wars. Al menos, era un acto noble en teoría.

P. ¿Qué Presidente de los EE.UU. fue el más ambicioso?
R. Probablemente lo fue el Presidente John F. Kennedy. La defensa antimisiles, las pruebas nucleares, los viajes espaciales y la contrainsurgencia fueron las cuatro áreas principales en las que participó el Presidente Kennedy. Pero no digo que sea bueno o malo, pero no creo que ningún presidente anterior, que lo fue realmente Eisenhower, o después tenía tanto interés por el trabajo de DARPA. Probablemente su participación fue la más personal.

P. ¿Por qué afirma que algunos de los fracasos más espectaculares revelan el verdadero alcance de las ambiciones de sus líderes?
R. Sostengo que si se quiere tener medios para el éxito tiene que haber medios para los fracasos también, es imposible evitarlo. DARPA tuvo en su apogeo cosas como ARPANET pero también la Guerra de Vietnam. Esas cosas se deben decidir como país, como gobierno. No creo que tengamos hoy un liderazgo que quiera permitir que DARPA tenga estos espectaculares fracasos, y tal vez sea bueno. Probablemente no se quieren más fracasos, pero esa es una elección que debe hacerse. No se va a conseguir otro ARPANET si no se arriesga a que la agencia participe. Hay una tendencia a trivializar esto. DARPA habla felizmente de ARPANET, pero no quiere hablar de la guerra de Vietnam. Como el dicho popular, el éxito tiene mil padres y el fracaso es huérfano. Eso se puede aplicar a DARPA.

“Kennedy fue probablemente el presidente cuya participación en DARPA fue más personal”

P. ¿Cuál es el programa más polémico de los últimos años?
R. En los últimos años, ha sido la Total Information Awareness, sin duda. Tenía un enorme interés público. Pero creo que en el futuro el trabajo en neurociencia en la Oficina de Tecnología Biológica podría ser igual de controvertido. Recuerdo que una de las últimas entrevistas que hice para el libro fue con el jefe de la Oficina. La neurociencia es hoy la gran apuesta que están haciendo, y pregunté si alguna vez clasificarían el trabajo en neurociencia. Esperaba que él dijera que no, pero en su lugar dijo: “Bueno, sí. Si alguna vez llegamos a algo que nos proporcione buscar ventajas para EE.UU., así como cualquier otro campo, será clasificado”. Fue muy honesto. Cuando se piensa en la investigación neurocientífica relacionada con estudios clínicos en humanos que están siendo clasificados, es un territorio muy peligroso y podría generar una controversia como la que tuvimos con la IAO. Pero ahora DARPA está disfrutando de una especie de edad de oro sin grandes escándalos ni grandes fracasos.

P. ¿Cómo describiría su investigación dentro de DARPA?
R. Tenemos la Ley por la Libertad de la Información, que permite el acceso a los registros gubernamentales, en teoría; En la práctica, puede ser muy difícil. Me costó tres años de batalla legal contra DARPA pero al final gané. La Ley de Libertad de Información dice que puedo pedir acceso a los registros, y al principio me negaron el acceso y luego volvieron a negármelo, y les demandé en los tribunales, y luego aceptaron entregarlos. Los más complicado fueron los registros de archivos nacionales. A lo largo de varias décadas habían desclasificado una gran cantidad de informes, de modo que se puede entrar y buscar archivos desde 1959, las notas originales manuscritas de la gente, e hice entrevistas. Comencé con personas que estaban en la agencia en 1958 hasta el actual director. Entrevisté a unas 100 personas. El libro se hizo en cuatro años y medio, pero empecé a entrevistar a los funcionarios de DAPRA en 2007 cuando trabajaba en otro libro para el 50º aniversario.

“Muchas de las tecnologías asociadas a DARPA, como los aviones no tripulados, las armas de precisión o aviones furtivos salieron de los errores de la investigación de Vietnam y del proyecto AGILE”

P. ¿Es posible la transparencia en DARPA o sigue siendo una utopía?
R. DARPA siempre ha tenido una relación diversa con la transparencia. Incluso cuando pasaron documentos desclasificados, DARPA siempre ha tratado de proteger su independencia. Siempre han tenido la visión de hacer su trabajo argumentando que necesitan ser independientes y libres de supervisión. Y mi argumento fue que toda financiación viene del gobierno, está apoyada por los dólares de los contribuyentes, siguen siendo objeto de la misma ley que el resto del Pentágono y hay leyes muy claras para que el público tenga también acceso. Se olvidan a veces de que son una institución pública, y lo son, y mucho, y me gusta recordárselo. La transparencia sigue siendo una utopía, pero la he defendido durante mucho tiempo, así que hago mi parte.

P. ¿Cómo están las condiciones de investigación en DARPA?
R. DARPA, al igual que otras agencias, no usa la típica revisión por pares porque quiere avanzar rápidamente, y en programas de tecnología esto a menudo puede funcionar bien porque se pueden tomar decisiones rápidamente, no tienen que debatir cosas como esa. El uso de la revisión por pares es muy problemático, se necesita consenso científico para avanzar. Esta es la condición de la ciencia aplicada, y quieren resultados muy rápidos.

“ARPANET es el mejor ejemplo del éxito de DARPA”

P. ¿DARPA cuenta con nuevos retos o está estancada actualmente?
R. Las nuevas áreas en neurociencia son probablemente la apuesta más reciente. DARPA participó en investigaciones neurocientíficas anteriormente, pero se trata de la extensión más reciente debido a la creación de la nueva oficina con nuevos fondos. En primer lugar, la Administración de Trump no ha nombrado a un nuevo director todavía. Corresponde realmente a la nueva administración y al nuevo director llevar a DARPA a una dirección distinta. Resulta difícil decir ahora qué sucederá con el presupuesto, cuáles serán los objetivos y el establecimiento de un gran número de patrones de gobierno para ver adónde va. Si el presupuesto del Pentágono sube, y eso es lo que quiere la administración Trump, entonces, típicamente, el presupuesto de DARPA sube un porcentaje. Por lo tanto, si su presupuesto sube, corresponderá al nuevo director elegir dónde se invierte.
DARPA ha tenido éxito cuando tenía objetivos ambiciosos. Y no creo que los tenga ahora mismo. No tengo esperanzas porque tengo mi visión de lo que DARPA ha hecho. Si quieren que DARPA sea una agencia importante, tienen que darles objetivos importantes para lograrlo, y no creo que los hayan tenido en los últimos años.


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